Por qué no soy pintor.
Esta es una historia que siempre he contado a modo de chiste. Pero leí que un cuento se puede hacer en 20 líneas. Lo intentaré, y ya se me fueron dos líneas. Y al final sabrán por qué no soy pintor.
Nací con un don: la pintura. Con apenas tres años dibujaba todo a mi alrededor, la caricatura y el retrato eran mis preferidos. Los paisajes también. A los 7 años me inicié en un Círculo de Arte Plásticas. La prueba para entrar era dibujar una botella. En apenas dos minutos la dibujé para sorpresa del maestro, casi perfecta. Estuve apenas dos meses aprendiendo técnicas de texturas, tonos claro oscuros y clasificación de colores y combinaciones. También hacía dos dibujos diarios. Me enviaron a un concurso. Había que dibujar el paisaje de enfrente. Un claro de bosque con montañas al horizonte. Gané. EL maestro estaba orgulloso de mí. Me otorgaron una beca para ir a estudiar a la capital, a la mejor escuela de artes. Fueron a mi casa a hablar con mis padres. Ellos muy contentos pero tenían que pensarlo, su hijo era muy pequeño para estar fuera de casa.
Mis padres eran personas de muy bajo nivel de instrucción. Habían alcanzado el sexto grado bajo la Campaña de Alfabetización conducida por la triunfante Revolución. Pero para los prejuicios sexuales, la revolución no tenía ninguna campaña, salvo luchar por los derechos de la mujer. La homosexualidad era muy mal vista. Y mi padre tomó la decisión final de no enviarme a la beca, el día que se enteró que un vecino de mi edad, también iría a esa escuela y ” todos sabían que era maricón”. Su hijo no podía ir a una escuela donde hubiera maricones.
El chico “maricón” que asistió a la escuela, hoy es un afamado pintor que expone sus obras en el museo de bellas artes de la capital. Radica fuera del país y sus cuadros son muy valiosos. Yo por consiguiente, ya lo habrán deducido, no soy pintor. Mi don no se desarrolló y hoy apenas se dibujar una botella. Se imaginan que clase de pintor se perdió por un prejuicio sexual? Total, hoy soy maricón y no soy más porque ya se me acaban las veinte líneas.
Autor: Juan Luis Batista
Fuente: Calibrí 10.
Tamaño de página: Carta.
Márgen Izd:2.5
Márgen Dcha:3.0

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